El bueno, George, está esperándola en Seattle, pero no sabe que ella está en camino. El malo, Jack, está muerto en el maletero.
Mientras el huracán Irene le pisa los talones, la protagonista de este relato viaja desde Nueva Orleans a Seattle, haciendo de su trayecto un proceso de deconstrucción progresiva física -del cadáver de su antiguo amor-, mental -de su deteriorado estado psicológico- y metafórica -del recuerdo de la historia que la ha abocado a la esperpéntica situación de acabar llevando un muerto en su Mustang-.
Sin pasaje es un delirante cuento de hadas que, en un momento determinado, …
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