Todo cuanto alguna vez ocurrió está condenado a repetirse.
«No estoy segura de que él estuviera dispuesto a bajar a las profundidades a las que hay que bajar para mirar a los ojos a una secuestrada y ver la clase de monstruo allí depositado. A veces he pensado que debe de ser similar a contemplar los ojos de un animal disecado que de pronto hubiera regresado a la vida.»
Una mujer cuenta el secuestro al que fue sometida en México D.F. con frialdad pasmosa y atendiendo a detalles inéditos. Una pareja atraviesa Estados Unidos en coche a la …
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