Una novela brillante y desgarradora.
Con una energía y un dolor latentes, como si no hubieran transcurrido veinticinco años desde la muerte de su hermano, el narrador recuerda cómo fue crecer en Aranjuez, su barrio, en la turbulenta Medellín de finales de los años ochenta. Acorralados por la pobreza, el tedio y la desesperanza, los adolescentes de la cuadra no tenían otra alternativa que la violencia: para ser alguien debían empuñar un arma, sin importarles que a la vuelta los esperara, inevitablemente, la muerte.
Desoladora, emotiva, apasionante, esta novela testimonial es más que la historia de unos jóvenes; es, de …
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia y nuestros servicios analizando su navegación en nuestra web y cómo interactúa con nosotros y poder mostrarle publicidad en función de sus hábitos de navegación. Para consentir su utilización, pulse el botón “Acepto”. Puede obtener más información consultando nuestra Política de Cookies.