«Los cuentos de Diego Fischerman tienen algo de ventana y algo de
puerta. Se comienza a leerlos desde afuera. Y de pronto descubrimos que
ya estamos dentro, y que ya nunca podremos salir de allí. Entonces
comprendemos que hemos sido hechos prisioneros por un gran narrador.
Bienvenidos a su casa».
El terror oculto en el relato de un niño sobre un escondite secreto, en
un piano regalado a las hijas, en las misteriosas apariciones de unos
perros, en una conversación entre una madre y una hija o en la música y
los ruidos de un departamento vecino. O, mejor, acechando …
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia y nuestros servicios analizando su navegación en nuestra web y cómo interactúa con nosotros y poder mostrarle publicidad en función de sus hábitos de navegación. Para consentir su utilización, pulse el botón “Acepto”. Puede obtener más información consultando nuestra Política de Cookies.