Con una buena dosis de humor, en El pez número catorce propone a sus lectores observar con atención, desconfiar de las apariencias y, por encima de todo, reflexionar sobre si lo posible es siempre lo más deseable.
A Ellie no le gustan nada los cambios. Echa de menos la escuela primaria, a su mejor amiga Brianna e incluso a Nemo, el pez que había sido su mascota durante años.
Un día, su madre, que es profesora de teatro en el instituto, llega a casa con un chico muy raro. Viste como un adulto y se comporta como un gruñón y …
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