Rebecca construyó una vida perfecta sobre las ruinas del pasado.
Éxito profesional.
Una hija que es su ancla.
Un presente en calma.
Hasta que él apareció.
Jack no tiene nombre, no tiene recuerdos, no tiene nada… excepto la certeza de que alguien lo persigue. Cada noche duerme frente a la casa de Rebecca, como si el destino insistiera en acercarlos.
Un accidente.
Un instante.
Y el pasado que ella creyó enterrado vuelve a respirar.
Porque hay encuentros que no son casualidad.
Y hay historias que no terminan… aunque uno lo desee.
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