Una historia que nos recuerda que cada día tiene mil cuatrocientos cuarenta minutos para vivirlos, que las cosas sencillas de la vida pueden obrar magia y que hay muchos caminos para llegar al hogar.
Una ambición insana, una biblioteca que guarda encuentros, un viaje obligado, una carrera de orientación, un encuentro rocambolesco, una atracción contenida, un par de vinos y un viñedo… harán que las vidas de Arturo y Marian colisionen de repente. Un amor que irá fraguándose entre barro, tintes afrutados y madera.
¿Quieres conocer a Marian y Arturo?
Marian: Mi filosofía de vida: saltarme reglas que en realidad …
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